-Sactumsempra
Ella tenia tanta furia, que solo lograba decir algunas pequeñas letras de los hechizos que conjuraba. Ella estaba casi muerta aun asi yo seguía.
-Desmaius
-Impedimenta!!!-Dijo Erika inertemente
-Protego
-Incarceloro
-Protego- Dije con un tono musical- Avada Kedavra
En ese momento ella cayó fuertemente al piso, instantáneamente una luz verde resplandeció alrededor. Ella había muerto y su alma desapareció. Aun con algunas heridas, regrese a casa, mi padre, como casi todo el año no estaba, era verano no tenia mucho que hacer, asi que fui a la casa de Alyson.
-Hola señora, ¿esta Alyson?
-Claro déjame llamarla
Yo miraba una de mis heridas, cuando Alyson apareció frente a mis ojos.
-No tienes una idea de lo feliz que hoy me siento- Dije con una sonrisa en el rostro.
-¿Qué sucedió?, ¿Por qué estas así?
-Pues, he salido victoriosa mi querida amiga
-¿Por qué?
-Acabo de asesinar a Erika, mi primera Vaan Satén
-Sabes… en vez de hechicera pareces bruja
-¡Calla! – Dije furiosa mientras la enredaba en hierba
-¡Suéltame!
-Lo siento- Dije quitando la hierba de ella –Sera mejor que me valla.
Dije levantándome del césped en donde me senté. Camine hasta el bosque, era mi bosque, cada vez que me sentía mal, cada vez que cometia un error, cada vez que quería huir de este mundo, cada vez que tenia que entrenar, ese era el lugar perfecto ya que nadie lo conocía, a excepción de esos Perros mojados, los lobos.
Ser una chica vampiro no era tan genial como muchos creerían, lo mas difícil es controlar tu instinto.
